Pensamiento

LA IMPRESIÓN DE ESTAR VIVOS

El arte y su concepción expresan un sentido: la pintura no se creó tan sólo con una intención estética sino de comunicación, de intercambio de ideas, de servir de medio y de refugio contra la soledad. De esta manera, este sentido o camino se debe preservar y armonizar con inquietudes estéticas que acompañen los sentimientos subyacentes en toda obra artística.

Surge así la necesidad de transmitir sensaciones, de recibir estímulos, ya que el arte está mediatizado por las vivencias íntimas de la cotidianidad. A mi juicio el artista se abre al mundo para sentirlo; se abre a la sociedad, participa en su actividad y recibe a cambio un cúmulo de sensaciones que estallan en la idea del arte y su plasmación. El artista es reflejo de la sociedad y su dinámica, por lo que nunca comprendería el aislamiento intelectual como medio de creación, pues carecería de estímulos sociales: Me implico, y procuro conocer dónde vivo y cómo me conozco a través del entorno. El artista debe utilizar todos lo instrumentos y buscar allí donde estén.

El artista debe desarrollar su propio lenguaje, sea el lenguaje del delirio, de la luz o de la sangre, y para lograrlo debe despojarse del academicismo. Debe oírse la pureza y la libertad en la forma pictórica, del mismo modo que hicieron Picasso, Miró, Chillida, Tapies, Dalí, Goya o Saura, los grandes, que no pasaron por ninguna escuela y lograron hacer escuela, la obra presentada en este catálogo ha nacido directamente del vacío y de la nada. No hay intermediario. Esto es lo que constituye su signatura artística.

El arte como vocación de los sentidos nada tiene que ver con regla alguna. La norma a seguir es la sinceridad y la manifestación de la propia idea de la pureza. No necesita de corrientes que medien en su expresión. Las corrientes, los istmos, las modas, las tendencias, son siempre posteriores al hecho artístico, y albergan en su interior un sentido gregario que nada tiene que ver con el arte.

El arte debe compartirse, una vez ha sido interiorizado por el artista. Una exposición significa apertura, abrir el interior del misterio, que somos cada uno. La manifestación de una novedad viva: Así, artista y obra se unen en un espacio único. Es la calidad de la obra la que determina lo que merece por sí misma. Exponer sin transmitir es ver sin sentir.

Rafael Gómez Ayala
Granada, España

 

LA PUREZA DEL ARTE

La obra de arte en toda su pureza es forma, no materia. ¿Qué es la forma? - No lo sabemos. Pero podemos percibirlo. Percibir es conocer y sentir a un tiempo. Sentir de sentimiento y de sentido. Es éste el andamiaje secreto que diseñó Platón, y que nos da Rafael Gómez Ayala sin quererlo.

Las formas luminosas escapan de estos dibujos como escapan los rayos de las geometrías del diamante. Pocas líneas en claras estructuras que nos recuerdan las de la  materia más íntima: las formas y secuencias de la vida molecular y de la arcilla de la que estamos hechos.

Formalmente el estilo de estos juegos de montaje nos trae a la memoria el de otras culturas y religiones: los arabescos del Islam; la caligrafía del Zen. No el toque Zen de que nos  habla Tàpies; esta obra, tan tierna, va más allá de la del maestro; Y diré el por qué de la audacia de este cierre categorial: Donde Tàpies odia, Rafael Gómez Ayala ama. El encanto de esta obra es el que canta el poeta místico: cuán  delicadamente nos enamora.

Antonio Márquez
Hyde Park, New York

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